Activismo y cambio de conciencia social
Tuesday September 26th 2017

La Vía del Guerrero (1)

Fotografía: Northwestern University Library, Edward S. Curtis's 'The North American Indian': the Photographic Images, 2001. http://memory.loc.gov/ammem/award98/ienhtml/curthome.html

“Entendíamos la guerra como una institución del Gran Misterio, un torneo o prueba de valor y destreza organizado, con elaboradas reglas y ‘cómputos’ que regulaban la obtención del codiciado honor de la pluma de águila. Considerábamos que desarrollaba la cualidad de la hombría, y su motivo era caballeresco o patriótico, pero nunca el deseo de expansión territorial o la ruina de una nación hermana. En los tiempos antiguos era frecuente que una batalla o escaramuza durase todo el día, con una gran exhibición de bravura y destreza en el manejo del caballo, pero con apenas más muertos y heridos que los que pueden sacarse del campo durante un partido universitario de rugby.”

Charles Eastman – Ohiyesa, Sioux Santi (1858-1939)[1]

Existe una gran sabiduría en la concepción que tenían de la guerra las antiguas tradiciones nativas americanas, no sólo porque la guerra se entendía de un modo tan “benigno” como el que podemos ver en esta cita de Ohiyesa, sino también porque se utilizaba para el desarrollo en sus jóvenes de un muy necesario “espíritu guerrero”, haciendo hincapié en las cualidades del coraje, la generosidad, el autocontrol, un profundo respeto al adversario y la disposición al sacrificio individual por el bien de la colectividad, en defensa de sus ancianos, mujeres y niños (lo que Ohiyesa “tradujo” como “patriotismo”, que en realidad era un concepto inexistente entre los nativos americanos, tal como lo entendemos los occidentales).

Y no debería de resultar extraño que Ohiyesa comparase la antigua concepción india de la guerra con nuestros actuales partidos de rugby, pues también en ellos se ejercitan las mismas cualidades citadas arriba.

No en vano, como dice Jean Devaluez, “El rugby es un deporte colectivo y de combate (…) y su origen está en la evolución mediante reglamentación y ritualización de prácticas guerreras ancestrales” (Conquet y Devaluez, Les fundamentaux du rugby. Ed. Vigot, 1978; y Devaluez, Le rugby: Formation et enseignament au club et a l’ecole. Ed. Chiron, 2002).

En otro post de esta página (Por qué “Guerreros”) ya hablé del motivo por el cual le había dado a este blog el título de “Guerreros del Arcoiris”, remitiéndome a una antigua tradición nativa americana y apuntando a las enseñanzas del famoso psicólogo suizo Carl Gustav Jung sobre el inconsciente colectivo y los arquetipos, y concretamente al arquetipo del Guerrero. Y en un artículo posterior, titulado ¡Guerreros!, establecía también el enlace con el rugby —ese “deporte de rufianes jugado por caballeros”—, en el que impera un marcado código de honor y en el que se han venido manteniendo los valores del espíritu guerrero de un modo que sería deseable en otros deportes (como, por ejemplo, el fútbol).

Y es que los valores del Espíritu del Guerrero —del arquetipo del Guerrero, como diría Jungson hoy en día más necesarios que nunca en nuestra sociedad.

En un mundo dominado —ya sin rubor— por la corrupción, la falsedad, la cobardía, la mezquindad, el egoísmo, la soberbia, la mentira, la deshonestidad, el individualismo, el hedonismo, el logro sin esfuerzo y el desprecio por el que es distinto, los valores de los guerreros nativos americanos, y los que enseña el rugby en nuestros jóvenes, constituyen un inapreciable bagaje cultural del que no sólo no podemos prescindir, sino que deberíamos valorar y potenciar. Pues sólo desde la humildad, la autenticidad, el coraje, la generosidad, el dominio de las propias pasiones y el olvido de sí mismo en bien de los demás —es decir, sólo desde el cultivo de los valores del Guerrero en uno mismo— podremos evitar que nuestra sociedad y nuestro planeta se desmoronen en el caos que las actuales filosofías sociales, políticas y económicas están precipitando.

La Vía del Guerrero, como camino de formación en valores y de perfeccionamiento personal, como sistema de cultivo de seres humanos ejemplares, viene avalada por siglos de tradición en distintas culturas y civilizaciones. Y su objetivo, su verdadero y más profundo objetivo, ha sido siempre la búsqueda de la paz y, en caso de imposibilidad, limitar los gravísimos efectos de la guerra.

Como dijo Morihei Ueshiba, fundador del Aikido y, según muchos, el más grande artista marcial y guerrero de todos los tiempos:

“El Camino del Guerrero se ha entendido mal, al verlo como un medio para matar y destruir a los demás. Aquéllos que buscan la contienda están cometiendo un grave error. Golpear, herir o destruir es el peor pecado que un ser humano puede cometer. El verdadero Camino del Guerrero es evitar la matanza. Es el Arte de la Paz, el poder del amor.”

(Morihei Ueshiba (1992). The Art of Peace. Shambhala Publications, Boston)

O como nos confirma la propia tradición nativa americana en boca de Luther Standing Bear, el Jefe Oso Erguido, sioux lakota oglala:

“Contrariamente a lo que se ha escrito a menudo, la guerra no era una profesión para los lakotas, quienes no luchaban para conquistar territorios ni para sojuzgar a otros pueblos. Tampoco combatían para esclavizar a otras tribus, pues no tenían cautivos ni cobraban tributos de los pueblos vencidos, y no tenían ni una sola institución remotamente parecida a una cárcel. La verdad es que el ideal filosófico de los lakotas era la armonía, cuyo símbolo más poderoso ha sido siempre el de la paz. Este símbolo era tan poderoso que bastaba que los sabios y los jefes se lo mostraran a los guerreros para que éstos obedecieran de inmediato su mandato. Y lo hacían siempre así, aunque fuera a regañadientes.”

(Es un buen día para morir. José J. de Olañeta Editor. Palma de Mallorca, 1998.)

Éste era el verdadero espíritu que animaba a unos guerreros que han pasado a la historia por su valor y por su nobleza. Y éste es el espíritu que necesitamos cultivar en nuestra lucha por un mundo más justo, pacífico y no-violento.

(Para profundizar en la relación de la Vía del Guerrero y el trabajo por un mundo mejor, puedes descargarte, GRATIS, un e-book mío titulado El punto crucial: La esperanza de un nuevo amanecer en la Tierra. Y, si quieres profundizar en la tradición nativa americana, en breve realizaremos un taller en España con el líder ceremonial sioux lakota oglala Ed McGaa – Eagle Man. Si deseas más información, clica aquí)


[1] Ohiyesa fue un médico, escritor y conferenciante sioux santi, que luchó desde la política por los derechos de su pueblo y por la mejora de las condiciones de vida de sus jóvenes. También colaboró en la fundación de los Boy Scouts de América.

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