Activismo y cambio de conciencia social
Tuesday December 12th 2017

Cablegate V: Un puñetazo en la mesa de los medios de comunicación

Noticias noche: Afganistán, Wikileaks revela que nos hemos gastado billones de dólares y hemos desperdiciado la vida de cientos de nuestros bravos soldados para apuntalar a un regimen inconcebiblemente corrupto. "Y ahora una historia que el pueblo americano debería de conocer" Assange es un presunto violador

El 21 de enero del presente año, la secretaria de estado Hillary Clinton decía en Washington (al parecer, refiriéndose al ciberataque de China sobre Google): “La información nunca ha sido tan libre. Incluso en los países autoritarios, las redes de información están ayudando a la gente a descubrir nuevos hechos y a hacer que los gobiernos sean más responsables”. Luego, contó que, durante su visita a China en noviembre de 2009, Barack Obama había “defendido el derecho de las personas a acceder libremente a la información, y dijo que cuanto más libremente fluya la información, más fuertes se hacen las sociedades. Él [Barack Obama] habló de cómo el acceso a la información ayuda a los ciudadanos a hacer responsables a sus gobiernos, genera nuevas ideas y estimula la creatividad”.

Con lo sucedido tras las filtraciones de WikiLeaks, el discurso de Hillary Clinton (y el de Barack Obama) se nos antoja doblemente deleznable, por no decir hipócrita y falso.

Y es que una buena parte de la clase política occidental se está cubriendo de gloria con la crisis del Cablegate. No sólo no están asumiendo sus responsabilidades políticas (yo, en su lugar, como decía un amigo mío, me pondría una careta y me escondería debajo de la cama para que nadie me viera, de la vergüenza que sentiría); es que, además, están intentando destruir esa libre información de la que tanto cacareaban hace unos meses.

Pero de este estado de cosas no son ellos los únicos responsables. Como decía el periodista de guerra Ramón Lobo en su blog Aguas Internacionales: El juego ha cambiado, las reglas son otras. La principal es que no hay reglas, de momento. Wikileaks representa un puñetazo sobre la mesa de los usos y costumbres de la política internacional, la diplomacia, el ‘hoy por ti, mañana por mí’. También representa una fuerte sacudida para los periodistas, que de tanto viajar en el puesto de copiloto del poder hemos olvidado que nuestra función es ir en otro vehículo”.

No sé si ayer, en el debate de prestigiosos periodistas celebrado en el CaixaForum de Madrid (con profesionales de El País, The Guardian, TVE, ABC, Público y Periodismo Humano), se entonó en algún momento algún mea culpa, si bien Ignacio Escolar, de Público, sí hizo mención de las conclusiones a las que llegó Julian Assange tras darse cuenta del impacto de sus filtraciones, al decir: “Esto demuestra el estado lamentable de los medios de comunicación”.

Desde la sociedad civil nos hemos llegado a cansar de ver cómo los medios de comunicación venían sirviendo a los intereses de los partidos políticos (remito a otro post en este mismo blog, Los periodistas SON educadores), en lugar de servir a los ciudadanos y ciudadanas de a pie que, según los principios democráticos, son los depositarios últimos de todo poder. En la sociedad civil estamos hartos (léase bien, HARTOS) de que los medios de comunicación, en función de los intereses a los que sirven, políticos o económicos, intenten (y consigan la mayoría de las veces) confundirnos, manipularnos, desinformarnos y hacernos opinar lo que aquellos que les mandan quieren que opinemos.

Y es que las evidencias son tan patentes que, a poco que algunos de ellos tuvieran un mínimo sentido ético, dimitirían de sus puestos, o bien asumirían de una vez su sagrado deber de servir a la sociedad y no a los poderes en la sombra o a la luz que les dictan al oído. Ya hablé de los titulares del diario español El Mundo al día siguiente de la publicación en El País de las filtraciones de WikiLeaks, que calificó lo que finalmente ha sido la bomba informativa del año, y puede que del decenio, como de “insulsos documentos”, en un intento por desviar la atención de los ciudadanos. (Pedro J., el director de El Mundo, también haría bien en ponerse una careta y esconderse debajo de la cama.) Y no hace falta hablar de otros muchos medios de comunicación (paradigma de los cuales podría ser la cadena Fox en Estados Unidos) que han quedado en evidencia con WikiLeaks al dejar bien claro quiénes son sus amos y señores, y cuáles son sus verdaderas pretensiones de cara a la sociedad civil: engañar, confundir, manipular y adormecer a la población.

No es de extrañar, así pues, que tras el grave atentado a la libertad de prensa que ha supuesto la reacción ante el caso WikiLeaks, tuvieran que ser los componentes de Reporteros Sin Fronteras los que levantaran la voz exigiendo el respeto a este esencial derecho democrático. ¿Dónde estaban los grandes medios de comunicación nacionales e internacionales? ¿Cómo puede ser que una ONG, pues eso es lo que es Reporteros Sin Fronteras, y no los mismos medios de comunicación, que son en última instancia las víctimas de ese ultraje, haya sido la primera en reivindicar unos derechos que están siendo pisoteados por los poderes establecidos?

Como decía Ramón Lobo, se hacía necesario un puñetazo encima de la mesa de los medios de comunicación. Pero el puñetazo ha llegado desde Internet, que es el medio de comunicación por excelencia de la sociedad civil; y no ha llegado de la mano de un periodista, sino de la mano de un exhacker, Julian Assange.

Esperemos que el colectivo de los periodistas y, por extensión, el de los profesionales de los medios en comunicación en general, haya tomado nota de lo sucedido y asuma la responsabilidad de su importantísimo trabajo para la sociedad, sin dejarse desviar por esos poderes que no obran por el bien de todos, sino por el suyo particular. Como decía Julian Assange en su reciente entrevista en The Guardian, el discurso en Occidente normalmente es libre porque no puede afectar a lo económico, y añade, “Deberíamos interpretar la censura como una señal económica que revela el potencial del discurso en ese campo”.

Es claro que muchos profesionales de los medios de comunicación se van a ver maniatados por esos poderes económicos que, en última instancia, les pagan; pero de todo ser humano se espera —al menos su propia conciencia debe reclamarles— una iniciativa personal capaz de respetar unos mínimos criterios éticos, unos mínimos valores y principios que le permitan sentirse verdaderamente valioso para la sociedad y la humanidad de la que forma parte, aunque eso pueda suponerle problemas y quebraderos de cabeza; porque, si queremos un mundo más libre, justo, solidario, sostenible y pacífico, tendremos que poner TODOS un poco de nuestra parte. Como dice Davida Abrahamson, profesor de la Escuela Medill de Periodismo de la Northwestern University, “Ahí es donde se tiene que demostrar que uno es un buen periodista, en lograr una buena entrevista y escribir un buen reportaje a pesar de las dificultades, manteniendo siempre una profunda reverencia por la verdad”.

De momento, vaya nuestro reconocimiento a los directores y periodistas de los cinco periódicos que han asumido la responsabilidad de publicar las filtraciones de WikiLeaks (El País, The New York Times, The Guardian, Le Monde y Der Spiegel), porque, al menos, su sentido ético les ha llevado a dar este arriesgado paso frente a los poderes establecidos de dentro y fuera de sus países. Y en cuanto a los medios que sirven a amos políticos y económicos, más vale que vayan decidiendo qué van a hacer a partir de ahora, porque la sociedad civil, como acaba de ser demostrado, está diciendo a gritos que hay que contar con ella (véase, en este mismo blog, Cablegate I: la sociedad civil, una fuerza con la que van a tener que contar) , y cada vez somos más los que, como dice el lema de Anonymous, “no olvidamos” y “no perdonamos” tanta desvergüenza. Ahora tenemos Internet, un medio de comunicación global, masivo, que, según los expertos, va a ser muy difícil que alguien —los amos del mundo— pueda llegar a controlar algún día; y el número de personas que busca su propia información en Internet crece día a día.

Por lo pronto, WikiLeaks ya tiene pensado crear un grupo mediático en Islandia, cuyas leyes sobre libertad de expresión e información se hallan a la vanguardia mundial. Este grupo, que se denominará Sunshine Press Productions, promete hacer algo que a la sociedad civil consciente nos resulta muy atractivo: según sus propios términos, “periodismo combativo de calidad”. En la página de Nación Red donde se anuncia (http://www.nacionred.com/censura/wikileaks-impulsara-un-grupo-mediatico-con-el-nombre-de-sunshine-press-productions, a la que se remitía desde El País) aparecía una cita de Julian Assange que resulta un buen broche final para todo lo que hemos expuesto aquí: Tenemos que repensar nuestra comprensión de cómo funciona el poder político. Toda la teoría política actual está en quiebra, todo el pensamiento político, porque no sabemos qué diablos está pasando. Los medios de comunicación establecidos son parte del problema. ¿Por qué alguien va a querer leer lo que ha escrito un periodista? Son ignorantes y tú no lo eres. Los periodistas tratan a los lectores como los padres tratan a los niños”.

Hay una sociedad civil consciente que ya no quiere que los politicos y muchos periodistas, demasiados, les traten como a niños.

Tomen nota, por favor.

_______________

Posdata: Acabo de leer que Javier Bauluz, director de Periodismo Humano, sí que hablo alto y claro durante el debate de ayer en el CaixaForum de Madrid, al decir “Wikileaks es una muy buena noticia para el periodismo y una vergüenza para los grandes medios”, para señalar después que “el periodismo ha derivado hacia el negocio, y no hacia el servicio publico”. Nuestro reconocimiento a Javier Bauluz, el único periodista español que ha recibido el Premio Pulitzer (1995).

2 comentarios para “Cablegate V: Un puñetazo en la mesa de los medios de comunicación”

  • Estrella Camino says:

    Va a suceder algo… está bastante claro. Espero que sea positivo.

  • grian333s says:

    Yo estoy muy esperanzado, Estrella. Quizás estamos asistiendo a los comienzos de un cambio importante en la sociedad mundial. Dentro de unos pocos meses lo sabremos, cuando pase el terremoto de Wikileaks. Si todo ha vuelto a lo de antes, lo vamos a tener muy crudo con los amos del mundo. Se van a ver libres para hacer con nosotros lo que quieran. Pero quiero creer que esto no va a quedar en un episodio pasajero.
    Un saludo.


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