Activismo y cambio de conciencia social
Tuesday October 17th 2017

Cablegate III: Con teoría de la conspiración o sin ella

Secretos y más secretos... Lo importante es defender el derecho a la libertad de información

En el asunto sobre las polémicas filtraciones del llamado Cablegate y Wikileaks han surgido, como no podía ser de otro modo, diversas teorías de la conspiración. Hay quien dice que Wikileaks es una creación del gobierno de los Estados Unidos; hay quien dice que es obra de la CIA o del Mosad israelí, a espaldas de ese mismo gobierno; y hay quien postula que es una maquiavélica jugada de los poderes económicos que pretenden controlar el mundo.

Esto está llevando a muchas personas a dudar sobre la necesidad de ponerse del lado de Wikileaks ante el ataque que está sufriendo por parte de los Estados Unidos y de la banca internacional. “Si, al fin y al cabo, es una jugada de una mente perversa —piensan—, ¿para qué seguirle el juego?” Pero esto podría llevarnos a sospechar paranoicamente que quizás la jugada de los poderes en la sombra fuera la de difundir estas teorías de la conspiración, con el fin de hacer que la gente no se rebele y se quede calladita.

¿Qué hacer ante una situación así?

Para mí, las cosas están muy claras. Con teoría de la conspiración o sin ella, voy a seguir denunciando, a través de este blog, a través de la ONG que dirijo y a través de cuantos medios tenga a mi alcance, a esos poderes políticos y económicos que están intentando arrebatarnos el derecho a la libertad de expresión y de prensa, y el derecho a la transparencia en la gestión de nuestros cargos públicos, a los que hemos elegido la sociedad civil de los países democráticos.

Me tiene sin cuidado si Wikileaks resultara finalmente ser obra de la CIA o del Mosad, y me tiene sin cuidado si Julian Assange, el fundador de Wikileaks, fuera un esbirro de los poderosos amos del mundo y si realmente fuera al cabo culpable de los cargos de los que se le acusa en Suecia. Esto no va cambiar un ápice mi postura en defensa de algunos de los más elementales principios democráticos, que son los que están en juego en estos momentos. Es decir, mi defensa, y mi posterior denuncia, no se personalizan tanto en Wikileaks como en esos principios que se empeñan en pisotear impunemente desde el poder.

Y si al final resulta que las teorías de la conspiración eran ciertas (cosa que dudo, pero que me consiento aceptar como hipótesis), mi trabajo como activista no habrá sido en vano, puesto que habré luchado por algo que esos poderes están intentando destruir: unos derechos ciudadanos que tanto nos ha costado conquistar a lo largo de los últimos siglos.

Así, si las teorías de la conspiración fueran ciertas finalmente, es muy posible que la jugada se convirtiera en un tiro por la culata para los supuestos conspiradores. De momento, no creo que entre los planes de estos hipotéticos sujetos estuviera la idea de que la sociedad civil, a través de Internet, tumbara las páginas web de Master Card y Visa —que están colaborando en el intento de asfixia económica de Wikileaks— en un ataque ciberactivista como el que tuvo lugar ayer mismo desde todo el mundo. (La sociedad civil tiene mucha fuerza cuando decide operar “todos a una, como Fuenteovejuna”.) Ni creo que contemplaran la posibilidad de que miles de personas, o quién sabe si decenas de miles, se estén dando de baja en PayPal, que también colabora en el boicot contra Wikileaks; cosa que no extraña en modo alguno, ya que PayPal es propiedad de Ebay, cuya anterior presidenta era Meg Whitman, candidata al congreso de los EE.UU por el Partido Republicano (el de Bush, por si alguien no se sitúa).

Con el ataque a las Torres Gemelas del 11-S, los amos del mundo comenzaron a limitar nuestros derechos y nuestras libertades. Nos metieron el miedo en el cuerpo para que aceptáramos sin rechistar la pérdida de algunas libertades, y ahora pretenden quitarnos también el derecho a la libre información y a la supervisión de las acciones de sus políticos mercenarios; siendo nosotros, la sociedad civil de los distintos países, quienes les hemos elegido para que ocupen esos puestos de poder.

En el horizonte de todos estos movimientos no hay otra cosa que la guerra por el control de Internet, como bien indicó Glenn Greenwald, un abogado constitucionalista y de derechos civiles, articulista de The New York Times, en el canal de TV independiente Democracy Now. Y es que Internet es un medio de comunicación global que los amos del mundo no han podido manipular a su antojo hasta el momento, y que la sociedad civil está utilizando para pasar la información que ellos impiden que pase a través de los grandes medios de comunicación.

Internet es la gran baza de la sociedad civil planetaria, y no podemos permitir que la controlen y la dominen aquellos que, desde la fuerza de las finanzas internacionales, hacen y deshacen guerras y crisis económicas, provocan la caída de líderes políticos que no les siguen el juego, o hunden en la miseria a este o aquel país según sus conveniencias.

Así pues, con teoría de la conspiración o sin ella, lo que se nos pide ahora es que la sociedad civil levante su voz y actúe en bloque frente a estos sujetos, enfermos de poder, que pretenden hacer de nuestra sociedad la sociedad del Gran Hermano de la que nos habló Orwell.

Desde hace muchos años no se hacía tan necesaria la movilización masiva de la sociedad. Pongámonos manos a la obra, así pues, desde el lugar en el que la vida nos ha puesto a cada uno, con pequeños actos y decisiones, firmando acciones o participando en ciberacciones, escribiendo artículos de opinión u opinando simplemente en las redes sociales, y saliendo a la calle si hace falta para reclamar nuestros derechos.

“Todos a una, como Fuenteovejuna”. Y si al final Wikileaks fuera una jugada de la CIA o de la banca internacional, ése será un detalle que carecerá de importancia. El tiro les habrá salido por la culata, al provocar la movilización frente a ellos de cientos de miles, de millones de personas en todo el mundo.

2 comentarios para “Cablegate III: Con teoría de la conspiración o sin ella”

  • Estrella Camino says:

    Pues si señor, el tiro les ha salido por la culata y lo único que saben hacer es dar que hablar… Pues muy bien, ¡hablemos!

  • grian333s says:

    Personalmente, creo que no hay aquí ninguna conspiración. Quiero creer que Julian Assange y Wikileaks son honestos en lo que están haciendo, Estrella. Pero, aún en el caso de que no lo fueran, eso no impide que sigamos adelante en esta rebelión de la sociedad civil contra los poderes que gobiernan el mundo. De este modo, sea cual sea la verdadera motivación de Assange y Wikileaks, haremos lo que en este momento conviene hacer para defender nuestros derechos frente a los poderosos. Gracias por tu comentario. Un abrazo.


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