Activismo y cambio de conciencia social
Friday October 20th 2017

Cablegate I: La sociedad civil, una fuerza con la que van a tener que contar

Julian Assange, fundador y director de WikiLeaks

Desde hace bastante tiempo somos conscientes de que la demencial situación de nuestro planeta no se va a superar desde las instituciones y los poderes que pretenden jugar según las reglas del juego que los amos del mundo (es decir, aquéllos que controlan el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio) han estipulado para todos nosotros. Sabemos que el poder político de los estados está sucumbiendo ante las normas y las medidas que marcan esos señores de gris en la economía internacional. Y sabemos, como bien dijo Einstein, que “No podemos resolver los problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando se crearon”.

Quisimos albergar una esperanza cuando Barack Obama ganó las elecciones en los Estados Unidos, pero el tiempo ha demostrado que Obama está tan atado de pies y manos como puede estar cualquier otro presidente del mundo “libre” (¡qué burla más cruel que le sigan llamando “libre”!). Los engranajes del estado norteamericano siguen siendo los mismos, y el cambio de un presidente, por bienintencionado que sea, no trae consigo un cambio en sus estructuras de poder ni en sus estilos de aplicación de ese poder, evidentemente, poco escrupulosos y carentes del más mínimo código ético.

En definitiva, da igual quién gobierne, tanto en Estados Unidos como en el resto de ese supuesto “mundo libre”; los que mandan y marcan las directrices son siempre los mismos, los amos del mundo. Y, políticamente, lo hacen principalmente a través de las estructuras y los mecanismos estatales de los Estados Unidos de América.

Como han venido a demostrar los documentos del ya denominado Cablegate, los esbirros de los amos del mundo vigilan, controlan, presionan y extorsionan si hace falta a los poderes ejecutivo, legislativo y judicial de medio mundo (los tres primeros poderes). El cuarto poder, es decir, la prensa y los medios de comunicación, también lo tienen controlados en buena parte a través del dinero invertido en ellos, a través de sus consejos de administración. No hay más que ver el comportamiento de esos medios controlados por los amos del mundo en este escándalo, en el que o bien se han limitado a ignorarlo o bien lo han minimizado; o, incluso, lo han desechado como si se tratara de una noticia sin importancia (“insulsos documentos”, decía en España, por ejemplo, el diario El Mundo).

Y, sin embargo, los “insulsos documentos” han desatado un millar de reacciones ansiosas en todos aquéllos que se han visto de pronto con el trasero al aire. Hay quien se ha “echado unas risas” (sin duda, risas nerviosas) con los documentos, como el presidente italiano, Silvio Berlusconi; hay quien lo ha minimizado, como Putin, imagino que con la intención de ganar una posición de ventaja sobre la administración norteamericana, algo así como “me debéis una”. Pero, en última instancia, aquí se está retratando todo el mundo. Ha quedado al descubierto, ante la sociedad civil de todo el planeta, el foso de inmundicia ética en el que se mueven los títeres de los amos del mundo.

Ante el panorama que se nos expone ahora, un panorama que ya conocíamos, pero que ahora ha quedado al descubierto, a la vista de todos, sobre la mesa, ¿qué esperanzas de cambio tenemos frente a este “orden criminal del mundo”, como lo llamaba Jean Ziegler, Relator Especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación entre 2000 y 2008? Realmente, ¿podemos hacer algo frente a tan descomunal fuerza, la fuerza económica de los amos del mundo, capaz de ejercer su poder frente a la mayor parte de los cuatro primeros poderes de todos los países del mundo?

Pues bien, yo creo que Julian Assange, con su WikiLeaks, ha ofrecido una demostración palpable de que sí, de que existe un quinto poder capaz de plantar cara a esos tiranos cuyos rostros pocas veces salen en los medios de comunicación.

Desde el año 2003 se viene diciendo que Internet es el quinto poder, una red mundial de comunicación en la que los grandes poderes no pueden, al menos de momento, ejercer su control sobre la información que se transmite, en segundos, desde un extremo a otro del planeta. Sí, es razonable pensar que Internet es el quinto poder; pero yo recalcaría que Internet es el quinto poder porque lo que hay detrás de Internet es la población civil de todo el planeta. Yo diría, incluso, que el quinto poder es en realidad LA SOCIEDAD CIVIL, y ése es un poder con el que los amos del mundo lo van a tener muy difícil, por el mismo motivo por el que los ejércitos más poderosos del mundo han fracasado estrepitosamente frente a la voluntad decidida de unos pueblos dispuestos a luchar de manera ingeniosa con las “armas” que tenían a su disposición: la guerra de guerrillas (recuérdese el fracaso de Estados Unidos en Vietnam o el de la Unión Soviética en Afganistán) o, incluso, la mera no-violencia, como demostró la India, con Gandhi, logrando su independencia frente al todopoderoso Imperio Británico.

Un poder grande es eficaz frente a objetivos de gran tamaño, pero deja de serlo cuando tiene ante sí miles o millones de pequeños objetivos, porque, en definitiva, no se pueden matar abejas a cañonazos.

Es posible que los amos del mundo consigan meter en la cárcel a Julian Assange y logren destruir WikiLeaks. Es muy posible; tienen el poder para hacerlo. Hasta pueden ordenar su asesinato. No sería la primera vez que lo hacen; lo sabemos bien. Pero lo que no van a poder evitar es que sigan saliendo cientos o miles de Julians Assanges en medio mundo después de él; unos, como él, periodistas entregados a una labor ética y sagrada de su profesión; otros, haciendo un papel similar en la economía, en la sociología, en la ecología, en las relaciones internacionales, en las distintas tecnologías, o en el campo de las comunicaciones globales; o en cualquier otro campo en el que su siembra genere frutos para un mundo mejor, un mundo donde los amos del mundo pierdan todo su poder.

Terminó el tiempo de los poderes centrales y de los grandes líderes de masas. Ha llegado el tiempo de la sociedad civil, del liderazgo colectivo de miles o cientos de miles, o millones de personas imaginativas y creativas, solidarias y concienciadas, seres humanos maduros para quienes un comportamiento y un compromiso éticos son cruciales, como Julian Assange y sus compañeros en WikiLeaks. En el camino, los amos del mundo destruirán a muchos de ellos, como abejas muertas a cañonazos, y le lavarán el cerebro a través de los medios de comunicación a millones y millones más. Pero no podrán con todo el enjambre, no podrán con una sociedad civil planetaria cada vez más consciente y decidida a hacer valer sus derechos, a través de cientos de miles de asociaciones civiles y ONGs, de empresas privadas con altos estándares éticos, de genios tecnológicos que rehúsan venderse a los poderosos, de millones de personas en todo el mundo que han decidido, o que van a decidir en un próximo futuro, que otro mundo mejor SÍ es posible.

Que los amos del mundo lo sepan: no les vamos a dar tregua.

(En próximos días escribiré un segundo post sobre el Cablegate. Aquí hay material para reflexionar largo y tendido.)

8 comentarios para “Cablegate I: La sociedad civil, una fuerza con la que van a tener que contar”

  • Pepi Vegas says:

    Genial Toni, me lo llevo a mi muro en el Face.
    Un abrazo.

  • PILAR says:

    Necesitamos la esperanza y la fuerza de este artículo. Como tu dices la manipulación de los medios de comunicación esá haciendo que nos sintamos dominados por el miedo.
    Un beso de Lucena.

  • Estrella Camino says:

    ¡Al fin…! No nos podemos callar… Nunca nos callarán…

  • grian333s says:

    Gracias, Pepi. No he llegado a especificar en este artículo la lucha por los derechos de los animales, en la que tan implicada estás tú; pero claro está que no podía hacer una relación exhaustiva de todos los campos donde la sociedad civil está luchando por un nuevo mundo. Todos nosotros, cada uno en su terreno, estamos mejorando el mundo y nos estamos enfrentando a esa mentalidad trasnochada que propugnan los amos del mundo. Gracias de nuevo. Un abrazo.

  • grian333s says:

    Precisamente por eso propugno las imágenes arquetípicas de Guerreros del Arcoiris y los métodos de trabajo del arquetipo del guerrero en los esfuerzos de construcción de un mundo mejor, porque es el miedo el principal obstáculo y el principal medio que utilizan los amos del mundo. Y al miedo hay que oponerle el coraje que nace del compromiso vital en el trabajo por un mundo más justo, pacífico, sostenible y solidario. Gandhi también insistió en el factor crucial del coraje como única vía para la no-violencia.
    Sí, el miedo es el arma que utilizan los amos del mundo para tenernos callados y quietos, para seguir dominando el mundo a su antojo. Y nuestro trabajo consiste en superar el miedo.
    Un beso, Pilar.

  • grian333s says:

    Podrán callar a éste o aquél, pero no pueden callarnos a todos, Estrella. Caeremos cientos, o miles, o quién sabe cuántos; pero lo que no podrán hacer es silenciar a todo el mundo. Siempre habrá alguien que elevará su voz entre las masas, y a éste le seguirán otros. La humanidad ha avanzado en sus derechos muy lentamente a lo largo de la historia, pero HA AVANZADO, y no van a poder impedir que sigamos avanzando, aunque nos cueste caro. Un cordial saludo, y gracias por tu comentario.

  • moises villegas requena says:

    Se hizo la luz. Gracias a Dios.

  • grian333s says:

    Lo importante ahora, Moisés, es que la gente de la calle, la sociedad civil, no cedamos un ápice en nuestra presión sobre los poderes políticos y económicos que pretenden controlar el mundo. Actuando como una colmena, como dicen que actúan los hackers y no-hackers de Anonymous que han tumbado las páginas de Mastercard, Visa, Paypal y Amazon por intentar asfixiar económicamente a Wikileaks. Es el liderazgo colectivo del que hablaba yo recientemente en un congreso celebrado en Valencia sobre liderazgo emergente. Sin grandes líderes a los que descabezar, no van a poder apuntar sus poderosas armas contra nadie. Todos juntos podemos conseguirlo, y podemos hacerles ver que tienen que contar con nosotros, con el resto de seres humanos que poblamos este planeta. Gracias por tu comentario.


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