Activismo y cambio de conciencia social
Wednesday November 22nd 2017

A propósito del Sáhara

El problema de los saharauis es que bajo la superficie de su tierra se ocultan riquezas minerales que codician los grandes poderes económicos del mundo

No soy un experto en temas de política internacional, ni tampoco en cuestiones diplomáticas ni económicas. De hecho, cuando terminé mis estudios de secundaria, y frente a la insistencia de mi padre para que estudiara Económicas, me empeciné en que o estudiaba Psicología o no estudiaba nada y me ponía a trabajar; como si la economía y todo lo relacionado con el dinero me generara cierto desasosiego no confesado.

Pero eso no me va a impedir hablar de la cuestión del Sáhara, aunque sea de pasada; pues, en última instancia, hablamos de seres humanos y de pasiones encontradas, de miedos, de codicia, de egoísmo y de falta de escrúpulos. Y ése es precisamente mi campo, el de la psicología humana, con todas sus variantes filosóficas y éticas implícitas.

¿Por qué el gobierno de España, un gobierno de izquierdas, sector político que siempre se ha caracterizado por su apoyo a la causa saharaui, no se atreve a decirle a Marruecos lo que todos estamos esperando que diga? ¿Por qué no condena claramente lo sucedido en El Aiún y presenta al menos una protesta diplomática… o lo que toque en una situación así?

La respuesta a estas preguntas creo que es evidente: PORQUE NO INTERESA HACERLO. Es decir, estamos hablando de INTERESES.

“¿Qué intereses?”, sería la siguiente pregunta.

Apuesto a que en un par de horas de búsqueda por Internet podría dar una lista exhaustiva de ellos. Pero voy muy mal de tiempo (me remito a la demora entre este post y el anterior) y, en definitiva, tampoco necesito conocer los nombres concretos de esos intereses para saber que, en su mayor parte, se trata de intereses económicos; sea la venta de productos españoles en Marruecos, sean las inversiones de grandes empresas españolas allí o sea la colaboración de Marruecos en el tema de la inmigración clandestina, que en última instancia tiene también motivos económicos.

El caso es que no interesa levantar la voz con Marruecos, y que la mayor parte de los motivos por los cuales no interesa es por motivos económicos.

El dios Dinero lo es todo en nuestra sociedad. (De hecho, hay una céntrica calle en Valencia a la que yo denomino la Calle de los Templos, porque es allí donde están las centrales territoriales de todos los grandes bancos con presencia en la Comunidad Valenciana, grandes edificios diseñados para impresionar y hacer alarde de poderío económico.) El dinero lo controla todo, incluidos los gobiernos de casi todo el planeta… incluidas las elecciones democráticas, y supuestamente “libres”, en las que los medios de comunicación, pagados en su inmensa mayoría por grandes capitales, marcan las tendencias de voto a cada instante, permanentemente, dentro y fuera del período electoral.

El dinero es más importante que los Derechos Humanos. El dinero es más importante que la Verdad, que la Justicia, que la Ética… El dinero es más importante que el hambre de los desposeídos, más importante que el dolor de los maltratados, que la muerte de los masacrados… El dinero es más importante que el propio ser humano que lo creó.

Es el mundo cabeza abajo, el mundo al revés, donde los capitales pueden circular libremente, pero no los seres humanos; donde las fronteras sólo existen para las personas, pero no para el dinero; donde unas pocas personas con capital determinan el destino, la vida y la muerte de millones y millones de sus semejantes. Un mundo al revés que nos parece sensato y lógico… NORMAL… ¡Hasta tal punto hemos perdido el norte en nuestros valores y en nuestra visión de la vida!

A los niños saharauis les espera un oscuro futuro, con la pérdida de sus señas de identidad, de su cultura y sus raíces

Los saharauis están vendidos; igual que lo están y lo han estado otros pueblos y culturas: palestinos, kurdos, nativos americanos… (¿Hace falta que haga una relación completa?) Han sido vendidos al capital. Y ya la izquierda europea, la única que levantaba la voz de vez en cuando, se ve incapaz de reaccionar, de hacer lo que sabe que debe de hacer, de ser íntegra y coherente con sus principios más profundos.

Comienzo a pensar que la izquierda ha muerto definitivamente. El capital, con las vanguardias del neoliberalismo, la ha engullido finalmente.

¿Quién levantará la voz ahora por los desheredados, por los marginados, por los pobres, por los hambrientos, por los maltratados, por los humillados…? (A pesar de los anuncios en televisión, no miremos en dirección de la Iglesia Católica. Desde que aplastaron con su bota —nunca calzaron sandalias—, a la Teología de la Liberación, tampoco hay esperanza en esos lares.)

Indudablemente, estamos en un cambio de rumbo en nuestra civilización, ahora ya planetaria. El capitalismo venció la Guerra Fría contra el comunismo, y ahora ya el capital se dedica a neutralizar los últimos reductos de resistencia de la izquierda europea. Los amos del mundo, a los mandos del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio y todas sus sucursales de bancos centrales, han terminado por apoderarse de todo. Los gobiernos ya no mandan, los estados son títeres en sus manos, los ejércitos siguen las órdenes del mercado; es decir, de ellos.

Libre mercado… esclavo ser humano…

No sólo los saharauis y los palestinos están vendidos. ¡Estamos todos vendidos!

Todo parece apuntar a esto, a un mundo marcado por la ley divina del dinero, un mundo gris, dominado por los señores de gris, donde grises ciudades y fábricas se impongan al verde de los campos y los bosques, y al azul de los mares.

Todo parece apuntar a esto… pero existe algo con lo que los amos del mundo no han contado: con una sociedad civil consciente.

Pensaron que con la televisión, y con el control de los medios de comunicación nos harían pensar a todos lo que ellos quisieran que pensáramos, que nos moldearían a su antojo, creándonos incluso la falsa sensación de libertad (de expresión, de voto, de pensamiento…). Pero, desde los años 60, en medio de esa sociedad ha ido creciendo un germen de rebeldía, un núcleo consciente de ciudadanos cuyo número en los estudios estadísticos ha sorprendido a todos, los llamados Creativos Culturales. Y, por otra parte, los amos del mundo tampoco han podido controlar ese medio de comunicación de masas que es Internet, a través del cual pasa la información que no nos ofrecen en los medios de comunicación habituales.

Es ahí, en la sociedad civil consciente, comunicándose a través de Internet, donde hemos de depositar ahora nuestra esperanza. Ya no es tiempo de ideologías. El neoliberalismo y sus paisanos no tienen otra ideología que la del máximo beneficio, y el dios dinero no se nutre de pensamiento social ni político, sino de egoísmo, codicia y avaricia. De ahí la ineficacia de las ideologías.

Ha llegado el tiempo de los seres humanos conscientes, el tiempo de la integridad y la coherencia, el tiempo de los seres humanos con un inamovible código ético, un código de honor frente al cual no haya venta posible.

Como los estorninos, que se mueven en armónicas nubes en el cielo del crepúsculo, los seres humanos estamos comenzando a movernos armónicamente sin líderes destacados, con una masa de liderazgos colectivos ante los cuales los amos del mundo no van a poder hacer nada. Sus poderosos medios de destrucción no van a poder fijar sus objetivos en tantos miles, millones, de líderes. Sus medios de comunicación no van a poder controlar el pensamiento y la voluntad de tantos millones de seres humanos conscientes.

Al menos, ésa es mi esperanza, y por ella seguiré luchando.

4 comentarios para “A propósito del Sáhara”

  • Patricia Alepuz says:

    Gracias por los estorninos. Yo, a veces, lo veo todo muy negro. Pero tengo que creer en esa Conciencia. La visto funcionar en maneras asombrosas.

  • grian333s says:

    Es normal que lo veas negro, Patricia. Yo también caigo ahí muchas veces. Pero me aferro a lo que digo en el post, me aferro a la esperanza de que hay una semilla de sabiduría en el interior del ser humano que, más pronto o más tarde, nos va a hacer salir de este mal sueño en que hemos convertido nuestra sociedad. Gracias por tu comentario.

  • Estrella Camino says:

    Sí, tienes razón, hemos perdido el norte. Pero también es verdad que lo que no debemos perder es la esperanza. Es muy importante ser conscientes de lo que esta sucediendo e intentar buscar una solución lo más pacifica posible. Como tu bien dices hemos vivido muchos cambios desde los años 60 y de nosotros depende educar a los que ahora están empezando, esos chiquillos que con nueve o diez años se preguntan porque razón sucede esto o lo otro. Preocuparnos por sus inquietudes y explicarles que son mucho mas importantes los valores humanos que los económicos porque, al fin y al cabo, lo primero no muere y lo segundo si. Creo que ahora, después de todo lo que hemos visto y vivido, por lo menos algunos podemos estar en condiciones de saber cual es el camino correcto.

  • grian333s says:

    Sí, tienes razón, Estrella. Y, como dicen, Paul H. Ray y Sherry Ruth Anderson en “The Cultural Creatives”, somos las personas que llevamos 30 o 40 años en esta lucha por un mundo mejor los que más podemos aportar en estos momentos, los que podemos marcar la diferencia. Es muy importante que los “veteranos” no pierdan la esperanza y sigan luchando por sus ideales de juventud, MUY IMPORTANTE. Gracias por tu comentario.


Deje un comentario

Más en esta categoría

Cablegate IV: La Contracultura sigue viva
Cablegate IV: La Contracultura sigue viva

Asisto sorprendido (y debo confesar también que con un alborozo un tanto perverso) al derribo de las páginas webs de [Leer más]

No podemos bajar los brazos ahora
No podemos bajar los brazos ahora

Me llena de esperanza profundizar en la lectura del libro The Cultural Creatives, del sociólogo Paul H. Ray y la [Leer más]

Un viento de esperanza
Un viento de esperanza

«Ya no nos vamos a sentir avergonzados de ser estadounidenses». Son las palabras de una ciudadana de Washington al [Leer más]

El punto crucial
El punto crucial

Llega el instante crucial en el que los seres humanos vamos a tener que preguntarnos de una vez por todas si vamos a [Leer más]

Archivos