Activismo y cambio de conciencia social
Tuesday December 12th 2017

Un viento de esperanza

barack-obama«Ya no nos vamos a sentir avergonzados de ser estadounidenses». Son las palabras de una ciudadana de Washington al día siguiente de las elecciones presidenciales que le han dado la victoria al senador Barack Obama; unas palabras que resumen el estado de ánimo de un pueblo que, finalmente, parece estar despertando en masa a la realidad de que la construcción de un mundo mejor pasa necesariamente por dejar atrás unas visiones políticas egocéntricas, cuya máxima expresión haya sido posiblemente la que nos ha ofrecido el presidente Bush durante los últimos ocho años.

Renace la esperanza, no sólo en Estados Unidos, sino en todo el globo. «Quizás ahora…», nos decimos muchos en nuestro interior, igual que nos lo dijimos cuando nos enteramos de la caída del muro de Berlín; «Quizás ahora comience el sendero hacia una nueva humanidad y un nuevo mundo».

Sí. Quizás ahora…

Obama se ha convertido en un fenómeno tan destacado como lo fue el de John F. Kennedy (de quien no puedo dejar de pensar que pasó por este mundo para evitar una guerra nuclear definitiva, para luego partir). Es un viento de esperanza que ha llegado hasta el último rincón del globo para dar aliento y alimentar los sueños de todos los seres humanos de buena voluntad que no renunciamos a la posiblidad de construir un mundo más justo, pacífico, solidario y sostenible. En Obama se encarna nuestra esperanza en un verdadero cambio en la política mundial, un cambio que lleve a todos a comprender que vivimos juntos en un pequeño planeta perdido en el cosmos, y que el bien de unos pocos carece de sentido si no beneficia a todos.

Pero conviene mirar más allá de la superficie y de los personajes, y ver la realidad que se esconde por detrás de las apariencias, porque entonces podremos ver los verdaderos motivos para nuestras esperanzas. Porque la elección de Barack Obama no es más que la punta de un iceberg, que oculta bajo las aguas un cambio de conciencia masivo en la población de los Estados Unidos.

En el año 2000, el sociólogo Paul H. Ray y la psicóloga Sherry R. Anderson publicaron un libro que explicaría en gran medida lo sucedido ahora en América. El libro se titulaba The Cultural Creatives, y se limitaba a dar la noticia (y a argumentarla con datos y explicaciones) del nacimiento de una nueva subcultura en la sociedad americana, un grupo social al que dieron en llamar los Creativos Culturales. Según Ray y Anderson, los creativos culturales conformaban ya entonces el 26% de la población adulta de los Estados Unidos, es decir, en torno a 50 millones de personas. Los creativos culturales se caracterizan por ser personas independientes, que piensan por sí mismas, ecológicamente preocupadas y activas, nada proclives a posiciones violentas y militaristas, preocupadas por los derechos civiles, interesadas en cuestiones existenciales y espirituales (si bien desde fuera de los cauces religiosos tradicionales), que no se identifican con las típicas posiciones políticas de izquierdas o derechas, sino que plantean la posibilidad de «otra cosa», que le dan gran importancia al papel de la mujer en nuestra sociedad y que valoran por encima de todo la autenticidad. Los autores les denominaron Creativos Culturales porque, según ellos, este ya numeroso grupo social está creando una nueva cultura.

Ray y Anderson afirman que los creativos culturales comenzaron a surgir a mediados de la década de 1960 (es decir, con el nacimiento de la contracultura y el movimiento hippie) y que su crecimiento dentro de la sociedad norteamericana pasó desapercibido hasta mediados de la década de 1980. En 1998, ya era la tercera subcultura del espectro social de los Estados Unidos, justo por detrás de los «Tradicionalistas» (con una visión del mundo anclada en rígidos sistemas de creencias religiosas y sociales) y los «Modernos» (cuya visión de la realidad es la dominante en las sociedades occidentales, y que impera en la interpretación de la realidad que se desprende en todos los medios de comunicación). Pero, en solo cuatro años, los creativos culturales terminaron superando en número a los tradicionalistas (el 26% de la población adulta frente al 24’5%) y, si bien no existen datos desde esa fecha, actualmente se estima que los creativos culturales pueden sumar en estos momentos en torno a 63 millones de personas en los Estados Unidos, y que pueden llegar a formar la mitad de la población dentro de diez o quince años.

«¿Y en Europa? —puede que se pregunte usted— ¿También hay creativos culturales en Europa?»

Pues sí, y más todavía que en Estados Unidos. Cuando las autoridades de la Unión Europea se enteraron de estos datos sociológicos en Norteamérica pusieron en marcha diversas encuestas en Europa para ver si este grupo poblacional existía también aquí. Para sorpresa de todos, su número era superior al de los Estados Unidos: el 30% de la población europea entraba dentro de la categoría de los Creativos Culturales.

Pues bien, ésta es la parte sumergida del iceberg de la victoria de Barack Obama (y convendrá que vayan tomando nota los partidos políticos), puesto que ese gran grupo de los creativos culturales ha apoyado en masa la candidatura del senador de Illinois.

Según los expertos, en su victoria ha habido varios puntos cruciales, aparte de los ya comentados sobre su carisma y su proyección como gran líder.

Uno de ellos ha sido su modo de recaudar fondos, a base de pequeñas donaciones a través de Internet de cientos de miles (quizás millones) de personas que, libremente, aportaban sus 5, 10 o 20 dólares para sufragar la campaña. Curiosamente, los estudios sociológicos indican que los creativos culturales son ecológica y socialmente activos (Ray y Anderson hablan de hecho de «idealismo y activismo», p. 10), y no cabe duda de que Obama ha recogido no sólo millones y millones de votos de entre este gran grupo social, sino también muchos millones de dólares que, libremente, han decidido darle.

Pero, además, los expertos hacen constar la gran eficacia que ha supuesto en la campaña el trabajo desinteresado y altruista de miles y miles de voluntarios en todo el país, que han estado haciendo llamadas telefónicas o visitando a los ciudadanos de casa en casa pidiendo el voto para Obama. Ese activismo desinteresado, altruista, es una de las características de los creativos culturales que, en definitiva, han decidido que ellos tenían que poner su granito de arena para que las cosas cambiaran en su país… y en el mundo.

Por último, habría que hablar de esa característica que tanto valoran los creativos culturales, la autenticidad, pues ha sido la autenticidad que transpira Barack Obama la que le ha granjeado el apoyo incondiconal de esa subcultura (ya la segunda subcultura en los Estados Unidos), y la que le permitió imponerse previamente a Hillary Clinton en las primarias (si comparamos la autenticidad que transpiran uno y otra, no hay color).

Más allá del triunfo electoral del senador de Illinois, esto es lo que verdaderamente supone un viento de esperanza para nuestro planeta, la existencia de un masivo número de personas que han dicho «¡Ya basta de falsedades! ¡Ya basta de guerras que sirven a los intereses de unos pocos! ¡Ya basta de injusticias! ¡Ya basta de mentiras con respecto al cambio climático! ¡Ya basta con el egoísmo de unos pocos que pretenden hacer del mundo su cortijo privado!» Porque, tanto si Obama cumple con lo prometido como si terminara cediendo a las presiones de los grupos de poder, los partidos políticos de medio mundo no van a tener más remedio que buscar el voto de ese creciente número de creativos culturales que, hoy ya, en Estados Unidos, al igual que hace unos años en España, han decidido que sus votos sirvan a la paz, a la justicia, a la solidaridad y la sostenibilidad, por encima de cualquier otra consideración personal.

Las palabras de la ciudadana de Washington (las mismas que dijimos muchos millones de personas en España cuando terminó «la era Aznar») son el reflejo de la existencia de una nueva conciencia mundial, una conciencia a la que no le basta su propio bienestar económico, sino que aspira al bienestar de todos en el planeta, y lucha por ello; una conciencia que no admite ya la violencia como modo de tratar los conflictos; una conciencia que exige medidas para combatir el cambio climático; una conciencia en definitiva que deja a un lado el «yo-mi-mío» para pensar en términos de «nosotros-todos-la Vida».

Y eso es lo que me hace pensar que el «Yes, we can» de Obama es por fin una posibilidad real.

Sí, podemos… podemos hacer por fin un mundo mejor; podemos lograr al fin que la guerra se vea en todo el planeta como la aberración que en realidad es; podemos construir un nuevo mundo más justo, más solidario, más humano, un mundo no-violento y pacífico; podemos llegar a alcanzar el equilibrio sostenible que el planeta y la vida toda nos está exigiendo; podemos comenzar a construir ese mundo soñado a la vista de todos. Y podemos sencillamente porque somos ya muchos los que estamos pidiéndolo, incluso exigiéndolo, y porque cada vez vamos a ser más. Podemos porque nuestro empuje creciente va a hacer que la insolidaridad, la injusticia y la violencia bajen al fin los brazos. Podemos, simplemente, porque ha llegado el momento de hacer realidad nuestros mejores sueños.

¿Quién le iba a decir a Martin Luther King que, 45 años después de aquel memorable discurso, se iba a hacer realidad su sueño de que un hombre negro fuera al fin presidente de los Estados Unidos?

Los sueños de Martin Luther King han comenzado a hacerse realidad. Quizás su sueño de la no-violencia y la paz esté también más cerca de lo que jamás hubiéramos imaginado…

Mientras tanto, bienvenido señor presidente, señor Obama. Esperamos que responda usted a los sueños de Martin Luther King, a nuestros propios sueños; porque, ciertamente, ahora podemos hacerlos realidad.

Yes, we can… Sí, podemos…

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2 comentarios para “Un viento de esperanza”

  • rafael rodriguez olanda says:

    Hola Grian:
    Sólo darte mi más sincera enhorabuena por éste, tu blog, así como del comentario sobre la elección del Presidente de los Estados Unidos y su “curiosa” historia que nos comentas. Todo tiene un porqué y una base. Tú nos la cuentas en este artículo y quiera Dios toda la Humanidad y los ciudadanos de ese país consigan el cambio que desean y sobre todo consigan vivir en paz con ellos mismos y con el resto del mundo.
    Tan sólo una pega: Al Presidente de los Estados Unidos lo debería de votar todo el mundo ¿no?.
    Un beso.

  • carmen garcia calvente says:

    Hola Grian!
    Muy buena idea este blog.
    Es interesante el estudio del que hablas,eso nos dá esperanza de que hay otros caminos.Es cierto que en estas elecciones parecen que algo esta cambiando.
    Hoy decian los periódicos que ha nacido la ciberdemocracia y como ha ocurrido todo,parece que será así.El día de las elecciones empezó a funcionar la pag. web de Obama(“change.gov”)para invitar a los ciudadanos a enviar sus ideas al nuevo gobierno.Asi Obama intenta cambiar la forma de gobernar y llegar a todos(otra cosa es que lo dejen)¿Será posible?.Algo importante se mueve,estemos alerta.
    PD.Gracias por el libro


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